¡Ten en cuenta! Decisiones en tu hogar que ayudan al planeta

Para salvar el planeta no es necesario gritarlo al mundo o donar grandes cantidades de dinero a organizaciones dedicadas a ello. Desde tu hogar y en familia puedes ser un agente de cambio, para contribuir con la protección del medioambiente. Junto a tus hijos puedes desde ya convertirte en una ecologista consumada.

La organización Greenpeace, con impacto en todo el mundo, nos da estas diez recomendaciones sencillas y muy fáciles de aplicar.

Come frutas y verduras de temporada. Investiga si tienes cerca un mercado local, que produzca de forma orgánica los alimentos. ¿Por qué? Los grandes cultivos requieren mucha agua, además aplican fertilizantes y pesticidas que la contaminan.

Descongela de un día para otro. Dejar la llave abierta del agua sobre un pedazo de carne o cualquier otro alimento congelado no es el mejor ejemplo para tus hijos. Planifica tus comidas y saca de la hielera lo que vayas a preparar al día siguiente.

Cuida el agua. Revisa que no haya botes en ninguna cañería, pero además cierra el grifo si no la estás usando. Si lavas el carro, prefiere un cubo a la manguera.

No todo debe caer en el desagüe. Fíjate que lo sale, porque algunos restos –como el aceite– son altamente contaminantes y llegarán sin control a los ríos.

Elige productos reutilizables. Evita los plásticos de un solo uso y modera la utilización del papel, así como el papel aluminio. Es preferible que incorpores servilletas y pañuelos de tela, vajilla de cristal o cerámica a tu rutina.

Recicla. Antes de desechar cualquier objeto analiza si puedes sacarle provecho; en especial juguetes y ropa usada, incluso libros. Pero consideras que ya sobrepasó su vida útil, piensa en donarlo a otros.

Separa los residuos. Una de las claves del reciclaje está en dividir los desechos según su tipo, si desde pequeños acostumbramos a nuestros hijos a hacerlos serán adultos conscientes. Busca los puntos limpios para depositar aceites, baterías de vehículos, fluorescentes, restos de pinturas, radiografías y residuos informáticos.

Utiliza bombillos fluorescentes. Son más eficientes que los tradicionales, pues duran ocho veces más, pero además apenas consumen 20% de energía.

Apaga las luces. Aplica esta norma: si no hay nadie en una habitación o espacio no es necesario tener la luz encendida. Además te ahorrarás dinero.

Escoge productos de limpieza amigables. Lee las etiquetas y cerciórate que no tengan fosfatos y tensoactivos químicos; también sácale el cuerpo el cloro.