Parranda de San Pedro llega a las aulas este miércoles

Este miércoles el Auditorio del Centro de Educación Artística “Andrés Eloy Blanco” CEA, ubicado en el sector El Calvario de Guatire, será escenario del taller intensivo teórico práctico sobre la Parranda de San Pedro, dirigido a educadores y estudiantes desde las 8 de la mañana hasta las 12 del mediodía.

El taller tiene como objeto que maestros y alumnos sean multiplicadores desde las aulas. Así lo señala el Presidente del CEA, Miguel Alciro Berroterán, quien agrega que ésta actividad está enmarcada en las actividades que desarrollan los guatireños desde el mes de mayo para avalar la continuidad y entusiasmo por las fiestas de San Pedro, el próximo 29 de junio, declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Berroterán indicó que desde el 12 de mayo hasta el 23 de junio se realiza  el XVI curso 2018 de la Escuela de la Parranda de San Pedro de Guatire, el cual se imparte en el auditorio profesor Francisco Mujica de esta institución.

La Parranda de San Pedro de Guatire es patrimonio cultural del estado bolivariano de Miranda, patrimonio cultural del municipio Zamora y pertenece a la red de patrimonios culturales de la región.

Historia de la tradición

La historia comienza en tiempos de la colonia cuando en la hacienda San Pedro, con tierras de Guarenas y Guatire, a la esclava María Ignacia se le enferma gravemente su hija Rosa Ignacia.

Agotados los recursos para sanarla con ayuda de brujos y curanderos pidió a San Pedro, que sanara a su hija y a cambio le cantaría y bailaría por las diferentes calles como pago de promesa.

El milagro se cumplió y María Ignacia, tal como lo había prometido, comenzó a cantar y a bailar todos los 29 de junio, como testimonio de agradecimiento por el milagro concedido.

La comunidad solidaria dio inicio a lo que se conoce como la parranda de San Pedro, cuando se le unió en su promesa y salieron a las calles a cantar y a bailar, al ritmo del cuatro y las maracas.

En esa época, improvisaron estrofas de protesta en contra del maltrato recibido por sus patronos y colocaron en los pies un pedazo de cuero más grande que las alpargatas, llamados cotizas con el que simulaban pisotearlos.

María Ignacia, enferma de muerte, pidió a su marido que cuando ella no pudiera continuar pagando la promesa, que se vistiera como ella.

Ante la ausencia de María Ignacia, la parranda queda compuesta únicamente por hombres y es por ello, que vemos a un hombre vestido de mujer con una falda muy larga de colores, con el abdomen abultado, simulando un embarazo, representando a María Ignacia, quien a su vez carga entre sus brazos una muñeca de trapo sustituyendo a la niña sana.