Campaña

Por: Roberto Malaver 

Ese comando de campaña del compañero Falcón Crest está que da lástima, pena y vergüenza ajena y propia. Uno lo ve ahí sin emoción, sin pasión, pero eso sí, con mucha fuerza bruta y razón, pero ninguno sabe cómo enfrentar al dictador. Uno ve al compañero Despacito Fermín y cada vez que declara pareciera que estuviera vendiendo el catre. Y así no se puede hacer campaña. Aunque ya por ahí salió una encuestadora a decir que Falcón Crest le lleva un 16% de ventaja al dictador, y ya se nota que esa encuestadora está mintiendo en un 100%. Si nosotros, los que estamos con la abstención, no es no, no nos ponemos de acuerdo, es muy difícil que podamos salir del dictador. Allí acabamos de montar una vaina bien ridícula que ni siquiera tiene fuerza propagandista, es decir, juzgamos al dictador en el exilio, en Colombia, y allí pudimos ver cómo los más inverosímiles personajes de la política de allá y de acá hacían todo lo posible por pasar por gente decente, pero se les caía la cara de vergüenza cuando la cámara los enfocaba, carajo, perdimos hace tiempo la dignidad y la ética, pero hay que hacerse los locos y no reunirse amarraditos todos porque eso causa arrechera, sobre todo abrazar a personajes que han creado falsos positivos y otro montón de vainas que uno no sabe dónde ubicarlas por inhumanas.

Así que mejor seguimos con nuestra campaña de la tristeza por esas calles y pueblos que nos ven con tanta lástima que provoca decirles: “No es para tanto, cambien esas caras, que lo estamos haciendo por ustedes”. Para la próxima rueda de prensa del comando de campaña habrá que poner una musiquita de fondo, como hacen los chavistas que nos tienen locos con su música, para que crean que estamos alegres, porque en verdad os digo, con ese llanto estamos derrotados.

El papá de Margot vio las declaraciones de Despacito Fermín en la televisión y dijo: “Bueno, mijo, se supone que para esos estás tú ahí, para hacer que la gente vote”. Y se fue al cuarto y le metió ese coñazo tan duro a la puerta, que un vecino gritó: “Sigue así, desgraciao, que vas tumbar el edificio.”

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Yezair Silva

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